¿POR QUÉ DEBO ESTERILIZAR A MI MASCOTA?

Existen multitud de procesos patológicos asociados a cambios hormonales, sobre todo debido a la acción de estrógenos y progesterona. La esterilización ayuda a limitar la aparición de ciertas patologías que hacen que nuestras mascotas corran un riesgo innecesario. Cabe destacar: Neoplasia mamaria, quistes ováricos, pseudogestación, infección uterina (piometra), torsión uterina, prolapso, entre otras… En este capítulo, nos centraremos en algunas de las patologías ováricas y uterinas:

Ovarios: 

  • Neoplasia: rara, pueden ser de células germinales, epiteliales o estromales en origen; las metástasis son raras.
  • Quistes: pueden ser funcionales o no funcionales. Los no-funcionales son hallazgos fortuitos. Los funcionales son frecuentes en perras de < 3 años y en gatas < 5 años; pueden ser foliculares (sangrados vaginales, atracción de machos más allá del ciclo estral) secretores de estrógenos y/o progesterona. El diagnóstico es mediante examen clínico y citología, además de midiendo la concentración hormonal (concentraciones de progesterona >2ng/ml y estrógenos >20pg/ml). La ecografía abdominal es normalmente diagnóstica. Los quistes pueden resolverse espontáneamente, con lo que no precisan tratamiento siempre; la esterilización es curativa.
  • Síndrome del ovario persistente: fragmento de ovario persistente a pesar de una ovario u ovariohisterectomia (gatos > perros), puede ocurrir hasta 5 años después de la esterilización; lo más probable es un defecto en la técnica quirúrgica; los signos clínicos son los típicos de un estro recurrente. Una citología vaginal es necesaria en caso de dudas, al igual que una medida de progesterona (>2ng/ml 5-7 días después de la ovulación en perras u ovulación inducida por hormona hCG o GnRH); la secreción vaginal no es frecuente. El tratamiento consiste en la extracción quirúrgica del tejido ovárico persistente.

 

Útero:

  •  Hiperplasia glándulo-quística: la hiperplasia glándulo-quística puede provocar la acumulación intraluminal de fluído uterino mucoso, seroso o hemorrágico, resultando en una mucómetra, hidrómetra o hematómetra respectivamente. La hiperplasia glándulo-quística se ha considerado asociada al complejo dependiente de progesterona junto con la piometra, pero las dos entidades pueden desarrollarse independientemente.

Los signos clínicos pueden ser similares a los de la piometra (infección): secreción vaginal (67%), PU/PD (22%), letargia (22%), inapetencia (11%). La mayoría de los animales con una hiperplasia glándulo-quística no presentan signos sistémicos. El tratamiento no es urgente siempre que se trate de un proceso abierto (exceptuando el caso de hematómetras con sangrado profuso) y consiste en la ovariohisterectomía.

  • Piometra: infección uterina. Está muy ligado al concepto de hiperplasia glándulo-quística (cambios hormonales generarán una hiperplasia que predispone al útero a una infección), sin embargo, las causas son multifactoriales (hormonales y bacterianas). La bacteria predominante es la E. coli, aunque se pueden aislar Pasterella multocida, Pseudomonas spp, Proteus spp, Klebsiella spp, Streptococcus canis…La ruta de infección es ascendente, hematógena o linfática.

Los signos clínicos incluyen poliuria (70%), letargia (70%), vómitos o inapetencia (75%), secreción vaginal (50-85%). La hipertermia, taquicardia, taquipnea y una leucocitosis (neutrofilia o neutropenia en casos extremos) son signos típicos de la respuesta sistémica a la infección bacteriana o a sus toxinas. Es preciso realizar una analítica sanguínea completa (bioquímica y hemograma) ya que la hiperproteinemia y azotemia son frecuentes; análisis de orina (isostenuria-proteinuria-bacteriuria). En ocasiones el útero engrosado se puede diagnosticar con radiografía, sin embargo, una ecografía abdominal nos dará el diagnóstico definitivo.

El tratamiento se debe instaurar rápidamente para estabilizar al paciente (fluidoterapia, antibioterapia de amplio espectro contra E.coli – ampicilina, amoxicilina 2 ó 3 semanas). El tratamiento de elección es la ovariohisterectomía. En casos específicos en los que el paciente se necesita para cría, un tratamiento médico se puede instaurar siempre y cuando la vida del animal no esté en juego: prostaglandina F2a , las contracciones uterinas vaciarán el útero si el cérvix está abierto, con lo que es más eficaz en piometras a cuello abierto (riesgo de rotura uterina en casos de no dilatación), una esterilización se tendrá en cuenta si no llegamos a ser curativos, hay recidiva o una vez finalizada la cría. Si el tratamiento médico es efectivo, la fertilidad se conserva en un 80% de los casos.

El pronóstico tras el tratamiento quirúrgico de una piometra es curativo (5% mortalidad), en casos de rotura uterina por piometra la mortalidad aumenta hasta el 50% si una peritonitis séptica se ha instaurado.

  • Torsión uterina: asociada a un útero gestante (1% de perras con distocia) aunque puede ser secundaria a piometra y demás patologías uterinas. Afecta a uno o a los dos cuernos. El tratamiento es la ovariohisterectomía.
  • Prolapso uterino: raro. Se considera una complicación del parto, unas 48 horas después de la expulsión del ultimo cachorro. Los signos clínicos son básicamente la protrusión de una masa de la vulva. El tratamiento se basa en la reducción manual del prolapso asociada o no a una ovariohisterectomía. Si la reducción es imposible, la amputación del útero prolapsado y una ovariohisterectomía son necesarias.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

  • Small Animal Internal Medicine. Fifth edition, Elsiever 2014, Richard W. Nelson, C. Guillermo Couto.
  • Canine and Feline Theriogenology: Cystic Endometrial Hyperplasia-Pyometra Complex. WB.Saunders 2001, Johnston SD, Root Kustritz, M.V. Olson.
  • Veterinary Surgery Small Animal. Second edition, Elsiever 2018, Tobias KM, Johnston SA.

 

Carlos Marqués Guillén – LV, MSc, Cert SAS, ISVPS -.