LEISHMANIOSIS

 

La leishmaniosis o leishmaniasis es una enfermedad infecciosa causada por un parásito microscópico llamado Leishmania infantum.

Llega a nuestros perros a través de la picadura del flebotomo, quién lo “traslada” de un animal a otro en su aparto bucal. Cuando el flebotomo ingiere sangre de un perro infectado se “carga” de parásitos y los transmite a un nuevo huésped cuando le pica. A través del torrente sanguíneo llega a las células causando daños en los tejidos afectados.

No todos los perros infectados con leishmania van a desarrollar la enfermedad ni todos los que la desarrollan tienen las mismas lesiones: algunos perros infectados no lo demuestran nunca, otros tiene lesiones que no afectan órganos vitales y otros llegan a padecer problemas graves en su organismo que pueden ser fatales.

La variedad de síntomas es tan grande como órganos pueden verse afectados, es decir, innumerable.

Entre las lesiones más frecuentes encontramos lesiones de piel, alteraciones oculares, cojeras, inflamación de ganglios linfáticos, problemas digestivos, hemorragia nasal, adelgazamiento, problemas orgánicos graves si se ven afectados órganos vitales como el hígado o los riñones.

La prevalencia en España es superior al 70%. La presencia de flebotomos en nuestra geografía es constante y cada vez hay más perros infectados (clínicamente sanos o enfermos) por leishmania.

Aunque hasta ahora la mayor prevalencia de leishmaniosis estaba asociada a las regiones más cálidas del país y durante los meses de más calor, con el cambio climático la vida del flebotomo se ha visto acomodada, por lo que el riesgo de infección es un hecho real en una gran parte de nuestra geografía durante casi todo el año.