AFECCIONES PROSTÁTICAS

Los problemas prostáticos son una de las posibles causas de dificultad en la micción u obstrucción urinaria.

El diagnóstico se basa en el examen clínico general, ya que la talla de la próstata y su consistencia, así como el dolor a la palpación rectal serán determinantes (prostatomegalia no es indicativo de patología prostática). Los exámenes complementarios más importantes son: análisis sanguíneos (para evaluar el estado general del paciente); diagnóstico de imagen (radiografías con o sin contraste, ecografía); citología y cultivo bacteriano (del parénquima prostático, lesiones cavitarias y orina); también es posible realizar masajes prostáticos.

 Machos enteros:                                                                                                 Machos castrados o enteros:

  • Hiperplasia prostática benigna (HPB).                                                                             Neoplasia
  • Prostatitis /absceso.
  • Quiste prostático o paraprostático.
  • Metaplasia prostática.
  • Neoplasia.

 

Hiperplasia prostática benigna:

Cambios histológicos que mezclan un componente glandular, cístico y estromal. Muchos pacientes con HPB son asintomáticos. La sintomatología más frecuente es el tenesmo; la disuria es rara ya que la compresión o intrusión uretral es infrecuente. Representa aproximadamente el 60% de los problemas prostáticos y está provocada por una estimulación de andrógenos.

La próstata es simétrica, indolora con una consistencia homogénea. Normalmente no hay cambios en los análisis sanguíneos y el cultivo urinario es negativo (< 10.000 colonias/ml orina recogida por sondaje). Los exámenes de imagen nos darán más información, con una prostatomegalia simétrica en la radiografía y una prostatomegalia con un parénquima homogéneo o ligeramente hiperecoico, y en ocasiones con cavidades llenas de líquido en la ecografía. El tratamiento consistirá en la supresión de la actividad secretora de la glándula con la resolución de la prostatomegalia, por lo que la castración será el tratamiento de elección. Los signos clínicos deberían desaparecer a los pocos días, los pacientes que presentan signos después de 15 días necesitan más investigación. El tratamiento médico es posible en casos donde se quiere mantener el potencial reproductor, aunque los resultados son menos exitosos.

Prostatitis/Absceso:

 La prostatitis supurativa es uno de los problemas más comunes de esta glándula, la vía de infección más frecuente es ascendente. La uretra tiene mecanismos de defensa como son el flushing mecánico durante la micción, las características de la superficie de la mucosa uretral, el peristaltismo uretral y la zona de alta presión; además el líquido prostático tiene un factor antibacteriano al contener en su composición Zinc, que forma parte de las defensas naturales.

La HPB normalmente precede a esta patología; los cambios en el parénquima prostático dan la oportunidad a bacterias de colonizar los pequeños quistes parenquimatosos que están aislados de la vascularización y de la respuesta inmune del paciente (E.coli; Staphylococcus spp, Streptococcus spp, Proteus mirabilis, Klebsiella spp, Mycoplasma canis y Pseudomonas). La infección prostática por parte de Brucella canis será provocada por una orquitis previa. Las infecciones micóticas son raras, aunque posibles.

Los signos clínicos son: tenesmo, prostatomegalia, dolor lumbar, secreción purulenta o sanguínea del pene. Las repercusiones sistémicas pueden ir desde una hipertermia (anorexia, letargia…) hasta un estado de shock por peritonitis séptica. Los análisis de laboratorio son inespecíficos, con una leucocitosis en la mayoría de los casos; en pacientes con peritonitis séptica podemos encontrar leucopenia. En el urianalisis identificaremos leucocitos, hematíes, y bacterias. La ecografía abdominal nos dará el diagnóstico definitivo, con zonas hiperecoicas rodeando zonas hipoecoicas, con un contenido heterogéneo. La citología (ecoguiada) nos confirmara la presencia de bacterias en un exudado inflamatorio.

El tratamiento de una prostatitis supurativa al inicio es médico, requiriendo una antibioterapia y una fluidoterapia (en función del estado del paciente), esta antibioterapia se debe basar en los resultados del antibiograma realizado sobre el cultivo de líquido prostático. Los antibióticos se continúan unas 3-4 semanas para infecciones agudas y unas 6 semanas en infecciones crónicas. Siempre pararemos el tratamiento en función de los resultados del cultivo. La castración está indicada en los casos de prostatitis supurativa para disminuir la talla de la próstata y su actividad y disminuir así el riesgo de recidiva.

En el caso de abscesos prostáticos, el tratamiento es quirúrgico, debido a la dificultad de que los antibióticos penetren en una próstata con uno o varios abscesos.

  • Drenaje percutáneo ecoguiado, además de un tratamiento antibiótico y controles periódicos; es posible tener que realizar más de 1 drenaje (entre 1-4).
  • Drenaje quirúrgico: la técnica más utilizada es la omentalización, aunque la prostatectomía parcial también es posible.

 

Las complicaciones de la prostatitis supurativa y/o absceso prostático más frecuentes son:

  • Recidiva 10-20%.
  • Infección del tracto urinario 33%.
  • Incontinencia.
  • Quiste.

 

Quiste prostático/paraprostático:

 Resultado de una hipersecreción del tejido glandular con obstrucción funcional de los conductos prostáticos, con la consiguiente retención de fluidos y formación de un quiste. Éstos causan compresión de las estructuras intestinales o urinarias adyacentes. En un principio no se trata de estructuras infectadas, aunque se pueden infectar secundariamente.

Los quistes paraprostáticos se originan a partir de una estructura embrionaria vestigial que deriva de los conductos de Müller. Estos quistes no tienen una comunicación directa con el parénquima prostático y pueden ser enormes; la zona interna del quiste está tapizada por una superficie fina y brillante, es posible encontrar zonas cartilaginosas o calcificadas. Los signos clínicos son los clásicos de una masa abdominal caudal: tenesmo, disuria, constipación, retención urinaria o incontinencia.

Los resultados del cultivo son normalmente negativos ya que son estructuras más difíciles de infectarse que los quistes prostáticos. Lógicamente si el resultado es negativo no es preciso dar antibióticos en la fase postoperatoria. El tratamiento es quirúrgico y consiste en el drenaje, la escisión de la mayor parte del quiste posible y la omentalización; es preciso coger muestras para el análisis histopatológico, ya que ciertas neoplasias prostáticas pueden formar quistes. En ocasiones los uréteres no se encuentran en su posición original y es preciso realizar una urografía intravenosa para conocer su posición antes de la intervención para no correr riesgos de dañarlos en la cirugía. La castración también se debería realizar.

Las complicaciones más frecuentes son:

  • Lesión uretral o ureteral iatrogénica.
  • Incontinencia urinaria.
  • Fuga urinaria (próstata o uretra).
  • Recidiva.

 

Neoplasia prostática:

 Adenocarcinoma y carcinoma de células de transición son las neoplasias de próstata más frecuentes en perros (también linfoma, carcinoma de células escamosas, leiomiosarcoma, leiomioma, hemangiosarcoma, etc). Los perros más ancianos son los más afectados, y la castración no previene la aparición de neoplasia prostática.

Las metástasis son comunes, sobre todo en ganglios linfáticos regionales (iliacos). También es posible la invasión de la vejiga urinaria, recto, pelvis, vértebras lumbares y musculatura abdominal.

Los signos clínicos incluyen estranguria, sangrado uretral, tenesmo, incontinencia, retención urinaria, edema de las extremidades posteriores, adelgazamiento, dolor a la palpación rectal, etc. El diagnóstico se realiza a través de exámenes de imagen (radiografía – ecografía) y biopsia. En ocasiones, el diagnóstico se puede obtener mediante citología (sondaje o PAF).

El tratamiento exitoso de un carcinoma prostático es difícil, técnicas quirúrgicas como la prostatectomía completa, tienen muchas complicaciones en perros. El tratamiento consiste en aliviar la obstrucción urinaria si está presente mediante sondas de cistostomía o stents uretrales.

 

 

BIBLIOGRAFÍA:

 

 

Carlos Marqués Guillén – LV, MSc, Cert SAS, ISVPS -.